OPINION
SE DICE QUE LOS JÓVENES VAIS A VIVIR PEOR QUE VUESTROS PADRES
Quizá tú también lo hayas oído y pensado, pero no tiene por qué ser así.
Nuestra sociedad está azotada por la crisis económica y las familias están sufriendo sus consecuencias. Aunque menos visibles, se nos echan encima dos crisis más profundas todavía, las crisis energética y ecológica, esta última con el cambio climático en ciernes. ¿Por qué ocurre todo esto ahora? Nos han hecho creer que el crecimiento económico de los Estados podía continuar ilimitadamente. Se sabe, desde hace tiempo, que esto es imposible, que la economía, en buena lógica, no puede crecer y crecer sin toparse con los límites de nuestro Planeta. Y, desgraciadamente, nos ha tocado vivir esta época, la época en la que estamos sobrepasando los límites de la Tierra.
La primera consecuencia de este hecho es que, desde hace algunas décadas, los sistemas naturales están degradándose debido a su sobrexplotación y a su excesiva contaminación.
La segunda es que, fruto de dicho deterioro, ha comenzado un periodo de decrecimiento físico; hoy a cada uno de nosotros le toca menos gasolina, menos tierra, menos alimento, menos agua, menos pescado, menos madera, etc. que ayer y más que mañana. Todavía es poco perceptible este decrecimiento, pero pronto veremos que los precios de la gasolina subirán año tras año y lo mismo sucederá con los de otros productos.
Por eso, la tercera consecuencia es que años después del decrecimiento físico llegará el decrecimiento económico y el sueño que teníamos de un crecimiento ilimitado se desvanecerá como un espejismo e incluso se podrá convertir en una pesadilla.
Entrar o no en un futuro de pesadilla depende de todos nosotros. Si los ciudadanos no tomamos conciencia de lo que está ocurriendo, tampoco lo harán los poderes político y económico que nos gobiernan. Lo digo tan rotundamente porque la avalancha de datos de la degradación que sufren los sistemas naturales es tan contundente que si no han tomado medidas para solucionarla es porque no les interesa hacerlo o, sencillamente, les sobrepasa el problema.
Tomar conciencia del problema supone aceptar el decrecimiento, a partir de ahora, no solo los españoles sino todos los seres humanos tendremos que vivir cada vez con menos energía y productos durante una larga temporada. ¿Hasta cuándo? Hasta que nuestra economía disminuya lo suficiente como para respetar los límites planetarios, o sea, hasta lograr una situación de sostenibilidad con la Tierra. Entonces la economía podrá estabilizarse, aunque con un nivel de consumo bastante menor que el actual.
Si el decrecimiento se realiza de manera negociada, programada y controlada por todos los países –quizá por mediación de un organismo mundial, como una ONU con más poder- el decrecimiento no tiene por qué ser doloroso. Asistiremos a cambios políticos y económicos trascendentales con el fin de potenciar la democracia participativa y eliminar el enorme poder que han adquirido los grandes bancos y corporaciones empresariales. La economía y la vida serán más locales; el comercio entre países será limitado así como los viajes, el trabajo tendrá que ser repartido y también los salarios, el consumo de productos será bastante menor. A cambio, trabajaremos menos horas, dispondremos de más tiempo para el ocio, el deporte, las relaciones sociales, el trabajo social, las actividades creativas, etc. La contaminación será mucho menor, se recuperarán los paisajes, los bosques, los ríos y otros sistemas naturales.
En definitiva, tendremos menos trabajo pero más tiempo libre, menos dinero y estrés pero más calidad de vida, o sea, podremos vivir mejor aunque con menos cosas, como reza este eslogan a favor del decrecimiento.
Los valores individualistas y de competitividad a ultranza que dominan en nuestra sociedad serán sustituidos por otros como la austeridad, la solidaridad, la amistad, la prudencia y sensatez, el gusto por estudiar y aprender, la crítica fundamentada, etc. valores que pueden proporcionar tanta o más felicidad que aquellos otros.
La meta a alcanzar por la humanidad es la sostenibilidad. La sostenibilidad tiene que ser la utopía que reemplace a la actual del progreso. El progreso se ha convertido, de hecho, en un regreso. La sostenibilidad con el Planeta es la esperanza de la humanidad, ni más ni menos. Creo que es una bella idea para que la gente joven la incorpore en su vida y trabaje por ella: salvar el Planeta para salvarnos con él.
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